Como de la noche a la mañana, tú iluminaste mi mundo. Sembrando en él la esperanza, en cada deseo creado y en cada sueño renacido.
Llegando como un amigo, llegaste y en él te quedaste, esperando sólo una dulce palabra salida de tus labios.
Cuidándome al amparo en tus brazos, guiándome en mi propia oscura senda, tú iluminaste mi mundo. Con tu cálida sonrisa y tu tierna mirada.
Por lo que, quédate sólo a mi lado, porque lo que contigo se pasa volando, solo se vuelve eterno y frío. Quédate sólo a mi lado, porque lo que contigo he descubierto, con nadie lo he vivido. Quédate sólo a mi lado, porque sin ti a mi lado, nada ya tiene sentido.
Así que, date cuenta, cariño mío, que tú iluminaste mi mundo y que sólo a ti te necesito. Aun a pesar de todo.

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